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Viudo de Pato Araya vende la icónica casa de El Golf: “Hay que dar vuelta la página”

En la actividad, además, se presentó el Premio “Patricio Araya” que busca reconocer el quehacer de los estilistas nacionales y que en esta primera versión fue entregado al marido de Araya, Alejandro López, quien recibió la escultura de una mujer con su cabello colgando hacia sus pies. ¿Sigues siendo su peluquero y estilista? Las mujeres adultas se arreglan tanto porque antes una chica de 16 era de 16 años y ahora, en cambio, es como de veintitantos y anda a la conquista. Pato, ¿y qué observas de las mujeres chilenas hoy día? Pero en la época en que yo empecé las mujeres se maquillaban y peinaban en las peluquerías e iban día por medio sagradamente.

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”, cuenta López que les decía a las mujeres que lo adoraban, pero que a veces incluso lo trataban de dictador. Inicialmente era una casa mediterránea, parecida a las que hay a su alrededor en el barrio El Golf, pero Araya quería algo más del estilo del Palacio Vergara. La construcción demoró diez años en estar totalmente lista. Después de un año de pandemia, el peluquero había asumido la labor de diseñar las pelucas que se utilizarían en la obra Orquesta de señoritas, de Jean Anouilh. Las producciones de moda en la Revista Paula, el Festival de Viña del Mar, el concurso Miss Chile, además de otros mil y un eventos, eran los terrenos de Araya. Es la primera vez en 37 años que se separan por un motivo que no sea un viaje laboral.

  • «Estoy en modo paciente inteligente por la situación, porque si me impaciento y me altero, las cosas no resultan.
  • Las dinámicas dentro de este lugar son opuestas a la peluquería.
  • Las mujeres adultas se arreglan tanto porque antes una chica de 16 era de 16 años y ahora, en cambio, es como de veintitantos y anda a la conquista.
  • Yo lo acompañaba”, contó en su momento Alejandro López, marido del estilista, a mediados de marzo, cuando se conoció el positivo del estilista.

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Ella era mi ídola y en un libro sobre su vida contaban que para almendrarse más los ojos se los estiraba con unos elastiquitos. Yo me instalaba al frente de la vitrina de la peluquería mirando cómo arreglaban a las novias. A Tacna iban los peluqueros famosos de Lima. ¿Era más avanzado que Chile en torno a la peluquería? Se hacían con pelo natural, había que tejerlas y después venía la encrespada con líquido permanente.

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Había mucha gente alrededor que no quería mucho que la Raquel hiciera el reality. Todos los compañeros míos eran abogados, ingenieros, arquitectos, entonces, cuando el Pato Araya decidió ser peluquero fue como que no les gustó mucho. En esa época ser peluquero, ser bailarín era muy fuerte. Me puse a cortar el pelo con lo que había aprendido de mi abuelo Araya, que era mecánico tornero y, para ganar unos pesos extra, cortaba el pelo.

Adentro, subiendo la escalera a la izquierda, se encuentra el salón privado que el peluquero destinaba para encargos especiales como teleseries, obras de teatro o desfiles de moda. Regalos que la gente le ha llevado desde el 5 de abril, el día que el reconocido peluquero murió por Covid-19. Ese martes, es el segundo día que López entra a la peluquería desde que su marido, Patricio Araya, falleció. Finalmente, Alejandro afirmó que los 36 años que estuvieron juntos, fueron de aprendizaje y agradecimiento, agregando que la muerte de Pato será “una pena inmensa que se mantendrá por el resto de mi vida”. El destacado peluquero formó parte de la producción de la obra Orquesta de Señoritas, a quien convocamos debido a su destacada trayectoria profesional, referente en su área.

Uno tiene que tomar otro rumbo, la casa se venderá a quien le interese comprarla». Pato me dijo que si se moría antes, vendiera la peluquería porque yo tampoco tendría la capacidad de sacarla adelante por todo lo que conlleva. La determinación la tomé hace dos años, este es un espacio muy caro de abastecer y mantener y no estoy en condiciones de hacerlo.

En la esquina de la calle Napoléon, en Las Condes, está ubicada una casa blanca de estilo veneciano. Una publicación compartida de Raquel Argandoña (@argandona.raquel) Pero la vida es injusta, el Covid es cruel y hoy tengo mucha pena como para sentir gratitud si nos dejas. Porque no quiero que la vida me prive de verte de nuevo. No solo extrañaré los viajes y tener un corte de pelo decente con este pelo grueso y ordinario que te hacía reír. Humanizaba lo que es amar y protegía como fiera a su compañero de vida.

Por ejemplo, tengo toda la colección de revistas y libros de peluquería de Pato en venta, por si hay estudiantes que se interesen. La vida continúa y hay que dar vuelta la peluqueria pato página». «Estoy en modo paciente inteligente por la situación, porque si me impaciento y me altero, las cosas no resultan.

Conocida también es su peluquería en Las Condes. Fue artífice de los peinados en TV de Paulina Nin y por años trabajó para Cecilia Bolocco. Desde el Festival de Viña, hasta la teleserie La Quintrala, donde hizo las pelucas del personaje de Raquel Argandoña, Pato Araya se convirtió en el favorito de muchas mujeres del espectáculo en Chile. Oriundo de Mejillones, comenzó a trabajar a los 14 años en Antofagasta.

Durante su trayectoria recibió el Premio Sedal al peluquero del año más destacado del país. Experto en tendencias de moda, peluquero de importantes desfiles nacionales e internacionales y constante colaborador de Atelier de Chile. Peluquero de destacada trayectoria en editoriales de moda y precursor de look en el teatro, cine y televisión. Si para ir a la peluquería empezaba un día antes a elegir ropa moderna y exclusiva, para estar en su casa elegía en el minuto la ropa que estuviera rota o manchada.

En ese lugar formalizaron su relación hace cinco años. Si conseguían comprar la casa y vivir en el campo, el mismo Araya le construiría una gruta en agradecimiento. Pero cuando terminaba la jornada volvían a su casa, un lugar que apenas un par conocía. En esos casos le gustaba hablar de lo doméstico, de su campo y sus perros, o del cotidiano de la vida. “Eso yo no te lo voy a hacer, porque este corte de pelo no te va a quedar bien”, decía firme. Por ahí pasaron generaciones de familias completas de mujeres que dejaban en manos de Araya su cabello.